15 dic 2009

No quiero que vuelvas a morderte las uñas.

Te vas. Te alejas cada vez más. Cada día más. Pero siempre veo tu silueta a lo lejos, borrosa. Cada vez más pequeña. Te vas. Y no digo nada, porque soy de pocas palabras. Y no hago nada, porque siempre han sido otros los que han tenido el valor. Pero ahora mismo estás a punto de doblar una esquina, y entonces dejaré de verte.

Y tengo a mi orgullo en una mano y lo que me queda de razón (porque no hablo de corazón en público) en otra, mientras tú estás a punto de doblar la esquina y todo se rompe en pedazos. La oportunidad se va sin mí. La mejor oportunidad está a punto de doblar una esquina, y entonces dejaré de verla, y dejaré de girar a toda velocidad, más rápido de lo que mi mente puede ir, dejaré de notar el corazón rebotar. ¿Y después? Hueco, hueco, hueco, hueco.

Pero la culpa es mía. Porque tú me pediste que volviera a ser, y la única respuesta fue un silencio que te hizo darte cuenta de que si te acabas nadie va a seguirte el diálogo... Porque soy de pocas palabras, aunque pueda enamorarme siete veces al día y convertirte en mi figura literaria favorita (hipérbole).

Esto es para cuando sea demasiado tarde (aunque siento que ya es demasiado tarde).

4 comentarios:

  1. pero corre! ve a por él!!!

    me encanta este post es superpreciosisisisismo

    ResponderEliminar
  2. precioso es poco, me encanta! (yo soy la otra mitad de Lania jaja)

    ResponderEliminar
  3. Inmensa

    Deliciosa

    Tristemente bonita


    Pero que nadie te robe la sonrisa


    O más de uno la perderá también

    ResponderEliminar
  4. Es como una primera parte de la última entrada que subí. Aunque mejor, claro. Siempre has tenido muy buen gusto a la hora de escribir (:

    ResponderEliminar