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18 ago 2010

en la falsedad está el gusto


30 jul 2010

La mirada de la gente que conspira.

¿Cuándo fue la última vez que me sentí así de bien?
La brisa de la playa ha amainado el tiempo, y las ideas. Hasta ahora me había costado -aunque algunos osados me duden- hablar de mí. Ellos me pedían que dijera algo, pero me había quedado sin palabras. Insistieron. Podría haberme esforzado e improvisar un discurso, algo como Hay que tener cuidado y guardar siempre algo de sal en la cocina, ¡no pedírsela al vecino, no pedírsela al vecino!. Pero solo había silencio por mi parte. Y ellos, mientras, conspiraban.

Antes de esta semana hacía frío y las palabras estaban enredadas en el edredón, para no tener que levantarse cada mañana. Se me ocurrió salir a buscar fuera aquello que faltaba. No apareció por ningún lado. Estuve corriendo y el mundo se me quedó pequeño, así que busqué un nuevo destino donde seguir buscando: la Playa.

Y llegué a mi destino. Y las cosas buenas se sucedieron. Mientras, la gente ha seguido conspirando.
Yo miraba por la ventanilla del tren que me llevaría a una playa preciosa con compañía preciosa. Mientras, otros conspiraban entre vasos de plástico y sombrillas. Yo disfrutaba de la noche del Sur mientras otros conspiraban contra mí. Entonces me asustó la noche del Sur. Mientras, otras no creían lo que yo les contaba. Me desentendí en la playa, me desmayé en la arena, me partí las uñas, bailé descalza en los bares, eché de menos, eché de más, me rechacé cuando lloré con una canción de amor, me comparé con Amélié. Siempre hubo alguien conspirando y sin embargo me salvé, y suturé las heridas, e inyecté amor en vena para que no saliera infección.

En definitiva, esta semana hice equilibrismos por el borde de mis huesos, y gasté un paquete de tiritas de cuantas heridas me hice. Tiritas contra la mirada de la gente que conspira. Tiritas para no llorar -a menos de que sea de risa-. Tiritas para no acobardarme y salir volando. ¿No querrán que me asuste y me esconda otra vez?

12 jul 2010

Un mundial (y mi mundo)


Mi vida común es muy fácil.
Lo complicado será volver a nacer en un mundo sin caos. Será casi... extraterrestre (casi tan demencial como ver a un país entero celebrando la victoria de un campeonato de fútbol).

7 jun 2010

Calor.

Anochece con veintisiete grados a la sombra y el calor me reta a vivir estos días, que parecen permanentes noches de sábado. Esta vez sola en casa. Tarde de sábado este lunes caluroso. ¿Qué falta? ¿Acordes? Llevo todo el día canturreando la tabla del tres. ¿El carmín en los labios? Me acompaña desde las nueve de la mañana. Mentira, las trenzas peinadas. Mentira, tele basura, plan basura, risas basura, citas basura. Es verano, y tengo derecho a rememorar mis sábados noche. O no tengo derecho, pero el calor me obliga.
Calor, tirante que se cae. Calor que me sube la falda. Poesía calurosa, cuerpos calurosos. Poesía caliente, cuerpos calientes.

Un soplo de aire, una novedad: este sábado disfrazado rechazo prejuicios.
Vuelve la tabla del tres. Me pregunto cuándo tiempo tardará en delatarse el calor. Me fío más del aire que no existe que de cualquier persona.

11 abr 2010

Amistades difícilmente perceptibles a simple vista.

Afortunadamente, tengo una amiga que jamás me pasará por alto y que, por suerte, vive dentro de mí.