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20 feb 2017

Protoestrella

El primer latido de una estrella,
lanzado desde su corazón hidróstatico,
es muy corto:
apenas dura unos pocos miles de años.

Es extremadamente difícil identificar una estrella bebé porque,
al analizar el cuerpo,
uno no sabe si es una estrella o qué demonios es
(-entonces no la cuida y muere-).

¿Cuánto queda para el embrión final,
que fulmine el recuerdo de todos los meteoros fallidos,
que se estrellan - extinguen - combustionan - apagan - y perecen?

28 dic 2016

Hubo alguien que sí se fijó

A veces uno se da cuenta de que la vida es tan maravillosa

(gracias a algunas personas, normalmente)

que incluso los recuerdos más desordenados y las fotos más borrosas y mal encuadradas siguen siendo un tesoro









3 nov 2016

Cierra la puerta
tras de ti
por
si
se
nos
ocurre
volver

Celeste ciafarone

17 oct 2016

Sobre emociones básicas


@contodorespetocomic

Ya es por demás.

16 oct 2016

Hace catorce años un monstruo vino a verme

Hace catorce años un monstruo vino a verme. Tenía doce años y lo ha cambió todo.
¿Cómo es vivir una vida sin Él?
¿Cómo son unas navidades sin Él?
Un verano sin ese monstruo, una graduación o un cumpleaños.
Es como la maldita sombra en las fotos de El sexto sentido.
Viví doce años sin Él y apenas recuerdo nada de aquel periodo.
Ni siquiera es un monstruo de película. No viene nunca a mi ventana en forma física. Además de un cabrón, es un coñazo. Un fastidio siempre presente. En esta mesa, en aquel viaje, en este 2016. Es uno más de la familia. Quizás deberíamos haberle puesto nombre. ¡Bienvenido! A partir de ahora te llamaré Judas, te llamaré traidor. Ponte cómodo, me quedan fuerzas locas.

14 oct 2016

Inconmensurable

Este dolor no puede medirse.

Un corazón roto o un cuerpo hecho un amasijo de huesos se recupera con el tiempo, pero este desconsuelo no tiene modo de ser curado, ni siquiera hay forma de suavizarlo unos minutos.
Pero además, y eso es lo peor, nadie sabe medirlo.

Ni treinta apisonadoras pasando por encima de una escuela en el día de fin de curso pueden hacer tanto daño. Ni cincuenta puñaladas en el torso de la misma persona. Ni aunque fueran propiciadas por tu propia madre. Estando ella consciente. Y tú sin perder la conciencia. Con los ojos abiertos. Contando cada incisión.
No hay nada tan doloroso como este dolor.
Ni cuando te deja tu pareja el día de Nochevieja. Ni los desahucios, ni la pobreza, ni un huracán que acabe con todo.

No hay nada tan doloroso como que no haya cura para el dolor.
Ni hay nada más desesperante que no encontrar la medida para cuantificar el dolor y que los demás lo sepan.
Hoy me duele cien terabytes.
Me duele cien hectáreas.
Aquí me duele tres meses.
Me duele cinco lustros, cien amperios, mil grados, ochenta vatios.

No hay nada tan doloroso como no saber ponerle nombre el dolor.

6 ene 2014

¿Cuál es el vino que a ti te gusta?

Una noche de diciembre llegué demasiado tarde a casa después de haber estado recorriendo los bares más acabados de mi barrio, divagando sobre una decena de temas. Cuando preparé el despertador para la mañana siguiente, me pregunté cuántas veces tendría que repetir ese gesto antes de que una llamada me pillara por sorpresa.

Han pasado muchas mañanas hasta que algo -no exactamente una llamada- me ha sacado del estupor, de la rutina, y de los vicios en que estaba metida. Sin embargo, la tradición, esa aliada nuestra, ha hecho que parezca que el tiempo no ha pasado.

Y a veces nos sentamos en restaurantes elegantes, que son el extremo opuesto a aquellos bares donde sirven la cerveza en jarra de litro, y me doy cuenta, cielo, de que somos dos desconocidos estudiando la carta de vinos, porque, dime, amor, ¿cuál es el vino que a ti te gusta?

29 ago 2012

Se trata de no ir hacia lo que nos mutila.

Y todavía tengo que aprender
a acercarme a ti con mayor modestia.


Con demasiada violencia corre aún
mi corazón a tu encuentro.


Nietzsche

2 jul 2012

La huida es la única cura.

Y cuando ellos se fueron, te arrodillaste en el lugar donde había quedado su cara y besaste la tierra y podrías haber abierto un agujero, si yo no te hubiera dicho: "Vámonos, Justina, ella está en otra parte, aquí no hay más que una cosa muerta".


Juan Rulfo
(Pedro Páramo).

6 mar 2012

'¿Nunca has visto un corazón?, parece un puño mojado en sangre'.

Te adoro. Adoro todo este dolor que te rodea.


Closer



13 jul 2011

Desolación, Madrid.

Oiga, que aquí todos tenemos motivos para pasarnos la semana enfadados. A todo el mundo le hacen la puñeta en el trabajo y nadie se acuerda de llevar las bolsas al súper cuando va a comprar.
Todos nos creemos soldados, pienso a veces. Y tenemos la convicción de que vivimos en un campo de batalla y somos expertos en munición y estamos sobrados de valentía.

De entre todos los desgraciados de Madrid, uno mismo siempre es el más desafortunado. Saboreamos nuestro sufrimiento. Lo masticamos desde que nos levantamos y es lo último que escupimos antes de ponernos el pijama. Así es la vida. Amarga como el café de la mañana. Lenta como el regreso. Desquiciante como los "me gusta si a ti te gusta". Tan breve y tan mísera que se vuelve contra mí.

En algún lugar de sus bolsos están aburridos de esperar la sal, la pimienta, el aceite y todas esas cosas de los finales que acaban felices.
Pues, oiga, la tristeza de sus sonrisas me ha salvado la vida.
Sus presencias cada vez valen menos.
Y a mí Madrid cada vez me gusta más.

5 jul 2011

Morir o Matar.

  • Soy aceptable… cuando no estás tú al lado.
  • (Abre los ojos)

¡Eureka!

Si quieres ser el vencedor no vale quedarse en casa viendo pelis y comiendo palomitas esperando a que el otro se agote de tanto dar vueltas alrededor de ti, por todo el ring. Hay que darle al enemigo un golpe enorme, inmenso, y dejarlo KO.
Hay quien dice que también puedes vencer con muchos golpecitos pequeños, día tras día. Perseverantes, esa es vuestra estrategia, no la mía.

Lo obvio es que para ganar hay que empezar a escribir tu historia.
Ya es hora de empezar a escribir la nuestra por separado. Aunque hay muchas letras a nuestra disposición (veintisiete) (veintiséis si deciden escribir esta historia con una Blackberry), formar palabras es tan difícil que a veces pienso en abandonar.

Porque en algún rincón de mi cuerpo sigue siendo junio.

14 jun 2011

La perspectiva de la mentira.

En una terraza de Madrid:

- Sabías que todo era mentira, pero te daba vidilla.










Dime, ¿era todo mentira?



1 may 2011

Temporal cuando el cuerpo no es ni lienzo.

Esta mañana no es mía. Solo me pertenece el vientre.

No quiero reconocerme, ni siquiera en el espejo. Quiero saberme en otro cuerpo. Y rechazar esta mañana, y mi piel, que palidece. Quiero dar mi cuerpo cada día, asesinarme un poco, la carne, cada momento.

5 abr 2011

El cartero ha muerto de frío.

¿Hace frío, o solo lo sienten ellos?
Porque tiritan. Los carteros de Correos de Alemania, digo.

Se congelan y no entran en calor aunque den zancadas largas para acabar antes su tarea diaria y poder llegar a casa a andar descalzos, libres de ataduras de horarios y de los entresijos de las calles del país. No les sube la temperatura aunque hagan volar en territorio amable todos los juegos de té antes de que llegue la hora de la cena y la casa se llene de -nada.

Se congelan, digo. Aunque se esfuercen en que la sopa de sobre del supermercado de debajo de su casa hierva en la vitrocerámica y rebose a la noche. Aunque se pongan dos pares de calcetines y un body y una bufanda y vivan enganchados a la manta eléctrica.

Se congelan. Los carteros de correos del mundo entero se congelan. No tienen alma. Lo siento, Inés, pero no tenéis alma. Será porque por sus manos pasan millones de historias de amor, de amistad, de ofertas, de rechazos, de intrigas, de mentiras, de excusas y pasiones que jamás (así pase catorce veces el cometa Halley) les pertenecerán.

8 feb 2011

La culpa es de uno.

No quiero ser de las que beben té delante de la televisión de madrugada, con el volumen casi imperceptible para no despertar a sus compañeros de piso.

No quiero calentarme las sobras en el microondas y comérmelas a poquitos delante de la pantalla sin ver realmente nada. No quiero ser una mujer de insomnios y soledades, con la mirada perdida y un regusto en las costillas que solo se aprecia si eres buen observador.



Quizá fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto.
Ah, pero mi tristeza solo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir;
y, por cierto, me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo;
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad.
Pero tú encontraste la manera
(una manera tierna
y a la vez implacable)
de desahuciar mi amor.

Con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible.
Lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras
y, despacito,
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahí lo dejaste
a solas con su suerte
(que no es mucha).

Creo que tienes razón:
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos,
ni del tiempo.

Hace mucho, muchísimo,
que yo no me enfrentaba,
como anoche, al espejo.
Y fue implacable, como tú
(pero no fue tierno).

(Miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte).
Mario Benedetti



12 ene 2011

Feliz año nuevo.

Mundo, tienes razón.
Soy una canalla.
De los pies a la cabeza.
Pero empiezo a tener las cosas (un poco) claras.
Ya sé lo que quiero.
Ya sé.
Ya sé.
Ya sé.
Lo que quiero.

Los primeros días me fui diseminando. De repente estaba huyendo, buscando cosas como una loca, buscando detrás de los portales, en los pasillos estrechos, en el fondo de las miradas.
Sin embargo, los últimos meses (y un día) he sido la narradora de mi propia vida. Y cuánto he crecido. Al principio hubo daño, y palos y golpes, y abrazos y conversaciones que lo cambiaron todo.
Y ahora, se me escapa entre los dientes un 'feliz...'. Porque me he aficionado a colgarme de hilos infinitos. Y a coleccionar saltos. Y a tenerlo todo a manos llenas.

Aunque a veces eso signifique querer a quien no me quiere. Y que a veces quien me quiere, se cansa.

Mis partes estúpidas.

Es verdad. Vivir no es fácil... Pero es hermoso, y ser tan hermoso es lo que lo hace fácil.
Cuando todo se complica y sale mal, me resulta útil observar los hechos y asistir a ellos sin esforzarme en tener actitudes heroicas.
Si me doy el tiempo casi siempre sucede algo, y asisto al siguiente instante, donde encuentro que un pedacito de todo lo que salió mal me es útil; algo de ello me enriquece, toda la situación me ayuda a crecer.

Equivocarme es el resultado de hacer algo de forma nueva. Equivocarme es darme cuenta de mi coraje y, a veces, por qué no, darme cuenta de mis partes estúpidas.

¡Mis partes estúpidas! Conozco pocas personas tan estúpidas como yo cuando soy estúpida. Y lo peor de todo (o lo mejor de todo) es que, en general, me divierto tanto cuando soy estúpida que entro en retroalimentación y mi estupidez se prolonga, se prolonga y se proloooooongaaaaaaaa...


Jorge Bucay
(Palabras para Claudia) (o para Patri)

10 ene 2011

A ti quién.

Ha estado una hora cocinando la cena del reencuentro. Ahora se arregla el pelo frente al espejo del armario, colocando las horquillas entre los mechones despeinados. Nunca ha cocinado cordero antes, así que no está segura de que vaya a estar en su punto. Quizás un poco pasado, tal vez un poco crudo. Se esmera en elegir un vino desapercibido, ni muy espeso ni muy débil.

Apaga el horno y corre por el pasillo nerviosa cuando suena el timbre del portal. Deja entreabierta la puerta de madera mientras vuelve a la cocina para colocar el delantal que usó para no manchar su blusa.
Vuelve al salón, porque la puerta ya está cerrada, y comprueba que su compañero está tumbado, con los zapatos puestos y la chaqueta encima de la mesa disfrazada. Ve cómo intenta sacarse la camisa con esfuerzo mientras balbucea.
-¿Necesitas ayuda?
Ni una palabra, ni una señal. Si acaso, una mirada de rechazo, desafiante y ebria, que acaba por desplomarse.
-Anda, deja que te cuide.
Y se olvida de la cena, y del vino en la mesa, y del postre, y de la blusa recién planchada. Toda postura y mentira. Porque a ti quién te cuida, ¿eh, Martina? A ti quién.

9 ene 2011

Carnaval en enero.

(...)
Y entonces, abro el baúl de los recuerdos y me disfrazo: una nariz redonda, un poco de colorete, un sombrero atractivo, unos zapatos graciosos y, sobre todo, traje y corbata.
Entonces te engaño, te estafo, te miento...

Tú aceptas mi disfraz, quieres mi disfraz, admiras mi disfraz... Y si lo hago bien quizás ni siquiera te des cuenta y creas que te estás relacionando conmigo.

Un día yo me doy cuenta y empiezo a echarte de menos.
Quiero que contactes conmigo... Conmigo de verdad.

Y me quito la nariz, el colorete, el sombrero, los zapatos, el traje y la corbata. Y lo guardo todo en el baúl de los recerdos y guardo el baúl bien lejos, para que no estorbe el paso.

Ahora sí.
Ahora soy yo.
Ven conmigo.
Mírame.
Tócame.
Huéleme.
Escúchame.
Soy yo.
Es cierto. Ahora muchas más personas me rechazan.
Es cierto que muchas personas menos me quieren.
Pero, y aquí sí sirve el pero
cuando te encuentro a ti,
a ti
que me aceptas tal y como soy...
¡Qué placer!
¿Te imaginas?
¡Qué placer!
¡No te disfraces para mí!

Jorge Bucay
(Cartas para Claudia)