13 ene 2010

Metro de Madrid. Asfixia.

Viajo en metro hoy, como de costumbre. En este metro que es ya una extensión de mí. Patricia Metro de Madrid Vuela.

Pero las cosas cambian.

Antes eramos extraños. Pero eramos nosotros, a fin de cuentas.

Y ahora el metro es nostalgia. Es un escenario vacío, solitario, sombrío. A veces tropiezo con restos de lo que fueron estos vagones que me provocan confusión. Metro de Madrid Vuela. Metro de Madrid Duele. Metro de Madrid Ataca, Empuja, Asfixia.

Eramos extraños en aquellos vagones. Apuesto que si hubiesen estado libres los asientos de mi derecha o de su izquiera, hubiéramos optado por desplazarnos unos centímetros.

Yo jugaba con mis manos entre estación y estación, y nos contemplaba algunas veces en reflejo del cristal.

Eramos extraños, igual de extraños que esta señora que está sentada en frente mío y que me recuerda a mí misma. Ahora no necesito mirar al reflejo del cristal para verme. Basta con mirarle a ella para verme a mí. Para ver cómo será el fantasma que seré dentro de unos años.

Sus labios, pintados de rojo, aparentando una juventud que perdió hace décadas, se mantienen cerrados, en una mueca neutral. Tampoco dice nada esa boca arrugada e irregular.

La única vida de su rostro reside en sus ojos, atrevidos.

No quiero que me mire. No quiero que me mire y me sonría, y me muestre el fantasma que seré dentro de unos años. Me da miedo que me hable, que utilice esa boca llena de pliegues para enseñarme lo que provoca la nostalgia o la falta de valentía.

No quiero volver a reírme y que mi boca se convierta en esa boca. No quiero anunciar, como ella, melancolía, atemporalidad. No quiero ser como ella, no quiero la madurez de su rostro, ni la templanza de su mirada, ni la seriedad de su boca.

No quiero abandonar mi inquietud interior, mis descortesía y falta de inmodestia insultante.

No quiero que mi boca se caiga a cachos. Principe de Vergara, se va. Ha sido un placer.

1 comentario:

  1. tus palabras nunca perderán la inocencia de la magia,
    aunque pesen los siglos.

    ResponderEliminar