22 jul 2010

Asfalto y playa.

A mí no se me acaban las fuerzas. Ni las ganas. Tengo ganas para tres rebajas más, aunque a veces tenga que andar descalza por el suelo de los centros comerciales y cerrar los ojos e imaginarme que todo ese griterío no existe. No existe la gente, no existe el calor, ni existe esta distancia que me separa de los chiringuitos de la playa. Divago sobre lo que me depara julio. Julio: mi ciudad, este calor.
No echaba de menos la playa, me basta con las tormentas de verano en mi terraza. Lo que echaba de menos es estar lejos.

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