El preciso, que no precioso, instante en que te das cuenta (después de casi cien días) de que la distancia es insalvable, y que ni con todas las cartas de Mickey del mundo y del inframundo podrías librar el olvido.

Otoño en Munchën
(que es una bonita forma de rehuir la evidencia).
Rehuir la evidencia, es necesario cuando la realidad lo requiere.
ResponderEliminarHaré ojos ciegos a esas palabras. Y seguiré rehuyendo la evidencia.
ResponderEliminarGracias por la buena música
ResponderEliminar(y por la buena compañía)