26 abr 2011

La culpa es mía.

El que vive sin culpa, muere sin historia.

Y la culpa es subjetiva. No se percibe su presencia sino su sentimiento

y de qué serviría achacar responsabilidades o buscar culpables, me dijo el doctor, lo obvio, lo innegable (...) es que ya olía, y no quedaba otra opción que expedir una vez más el certificado de defunción, y no arañar con ternura el cadáver, intentando rebañar los restos de lo que fue, o ni siquiera fue y solo pudo haber sido.

Lucía Etxebarria
-un Milagro en Equilibrio-

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