10 jun 2012

Flaco, pórtate bien.

Uno se dispone a burlarse del miedo, se organiza para que la compañía parezca suficiente y se engañe la boca del estómago, pero al final siempre llegan las dudas.

Lo verdaderamente nuevo da miedo o maravilla. Se llenan de urgencia unos ojos que llevan meses dormidos, porque la costumbre es el peor mal para el ser humano. La desaparición del aliento dibuja unas terribles ojeras moradas. El farmacéutico dice "Está loco y ciego" y recomienda internamiento por síntomas de taquicardia.

La necesidad es mayor, porque la luz se acaba, la luz no es suficiente, y "¿Tienes algo que decirme? Ni se me ocurre qué puede ser" y "Si quieres te lo digo de una vez", y los ojos se abren hambrientos de luz, con la esperanza de adaptarse a la penumbra. Pero no hay tal penumbra ni la adaptación es posible. La oscuridad es absoluta y los (re)celos ya se han acomodado en la cama.