3 ago 2012

Espéranos.

- Le han salido muchas arrugas a ese vestido de piel de cobardes.

Se quita los zapatos sin desabrochar y los aparta sin cuidado haciendo un ruido seco. En la habitación huele falsamente a nuevo, porque los dos conocen bien aquella rutina. También saben bien los dos que ella, en algún momento, fue  joven y poeta, y qué te hería, a ti que te bebías las mañanas y saciabas el hambre como las fieras. Y qué importa ahora, dice ella, qué importa, mi vida, a mí no me duele este amor que nos persigue a través del tiempo y de la vida.

Adiós, adiós. Se decían eso y tantas otras cosas con los ojos que muchas personas se volvían y miraban.
Se quita el vestido de piel de cobardes -espérame- y se despide -espéranos- con la mirada porque no quiere atarle más a este amor  enfermo. Pero ya están atados -yo te esperaré- y se quedarán así hasta que la herida sane y se haga costra.