Qué poco lineal es la vida. Han pasado desapercibidos todos esos gestos que nunca hiciste. Cómo embriagan los recuerdos de aquello para lo que nos faltó valor. Qué frágil es el recuerdo inventado de aquella mañana en que citabas a Cortázar:
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta
que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
Cortázar
precioso...como tu
ResponderEliminarotra vez lo leí..
ResponderEliminarqué bonito.
ResponderEliminar