17 feb 2010

Madrid, ciudad pesadilla.

Madrid

(a ojos de quien no es de Madrid)


Dicen que vamos a mayor velocidad de la permitida. Qué sabrán ellos. Malgastan su tiempo preguntándose cuál debe ser el momento que recuerden antes de morir, antes de dormir, antes de coger el avión que les traiga aquí. Invierten horas en la búsqueda, porque -explican- tienen un millón de recuerdos entre los que elegir, y quieren irse sonriendo.

Dicen que vamos a mayor velocidad de la permitida, me piden la documentación de muy malas formas. Y susurran entre ellos, y se cansan de explicar que la gente de Madrid, la Ciudad Maravilla, somos de corazón endeble y desacompasado. Pero qué nos creemos que somos; acaso somos algo más que poesía o literatura en desuso, abandonada. Madrid, como si por ser de Madrid pudiéramos olvidar antes, curar más rápido las heridas, ¡incluso no dejar cicatrices!

Les miro. No les culpo por pensar eso de mí. Es verdad que voy a mayor velocidad de la permitida. Voy a doscientos kilómetros por hora en la carretera que me lleva de tu ventrículo izquierdo a tu aurícula derecha. Sí, sobrepaso el límite de lo permitido. Posiblemente también sea cierto que nunca me detengo a observar. Y que jamás extiendo los brazos para sentir el aire, ni me imagino nubes cuando nos las hay. Pero soy capaz de sobrepasar la velocidad permitida para ir de su ventrículo izquierdo a su aurícula derecha: no podemos ser tan aberrantes, tan defectuosos.

1 comentario:

  1. Los madrileños no sois los unicos que vais a una velocidad mayor de la permitida. A pesar de que hayas sido "etiquetados" asi, lo cierto es que todos vivimos a una desmesurada velocidad por la que hemos decidido ser dominandos.

    Quien piensa eso de vosotros es que no quiere ver lo que ya no puede remediar.

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