2 mar 2010

Febrero, intermitencias.

Iba a hablar sobre febrero, el mes fantasma del calendario. Soberbio perímetro de tiempo, cauteloso. Como todo lo importante: llega sin avisar, se marcha sin despedirse.

Pero empiezo a pensar que tengo una obsesiva fijación con los meses, así que mejor reflexionaré sobre el helado de menta. Qué gran invento esa delicia. Qué importa que febrero me haya ganado la batalla, no gasto fuerzas en rodeos y disculpas. No quiero perder el menor detalle del combate que se disputa en mi rostro solo por llevar a cabo una estrategia de pretextos. Qué importa febrero mientras haya carreteras de peaje, asaltos en pueblos donde las rotondas no existen y los pisos superiores de las casas sean un museo que provoca en cualquiera la propensión morbosa al hurto.

Qué importa febrero, si hay alguien que pueda echar abajo algunas barreras a base de helado de menta. Qué importa nada mientras haya gente así.

1 comentario:

  1. Que importa nada mientras haya gente así...


    No te has ido y ya te echo de menos


    Jamás te he dado las gracias por esto, creo que no lo haré, no me gustaría quedarme corto

    ResponderEliminar