- ¿Por qué has hecho esto? Por qué, por qué, por qué... Siempre te he dicho que no salgas descalza a jugar con la nieve de tu jardín. De hecho, nunca me ha gustado que nevara en tu jardín, cuando
fuera luce el sol. Vamos, ¡no puedes rendirte! Ven, voy a ponerte la capucha. Mira, pareces un
esquimal, con la nariz roja y la bufanda morada. Pero despiértate ya. Vamos, te prometo que te
llevaré a curarte esta herida que tienes por debajo de la piel, entre los huesos. ¿Acaso quieres
perderte el verano? ¿Acaso quieres dejarme solo? Sabes que me da miedo la noche, que me
despierto gritando. A lo mejor todo esto es una pesadilla y tú estás bien, al otro lado de la cama. A lo mejor es de noche, está amaneciendo y... La culpa ha sido mía, ha sido mía, que te he dejado salir al jardín nevado descalza.
quiero ver un pequeño cocodrilo en tu nuca.
ResponderEliminarhe dicho.