Yerma.
Ayer tuvo que salir corriendo del metro porque llovía como en diciembre. Y sintió que era Navidad cuando se le pegó el pelo a la cara y el aire frío le hizo tiritar y correr más rápido. Sentirse como en diciembre es una completa inmundicia. Sobre todo cuando el invierno anterior le asustaba convertirse en la persona que ahora es.
Sabía que hay cosas imposibles. Como que un día vaya a su puerta y le diga que, aunque nunca se lo haya dicho, sabe lo que piensa, lo que quiere y que por eso está ahí.Este diciembre ha llegado sin avisar, como todo lo frío. Por eso, por la ausencia de avisos, todavía no ha encontrado el momento de pararse a pensar que no está tan mal en lo que se ha convertido. Si fuera valiente, diría que el único problema de este diciembre es que... he dicho si fuera valiente.
la persona que eres es ya de por sí genial.
ResponderEliminarevolucionas favorablemente en esta vida.
es decir, un P.A. de los de toda la vida
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