7 jun 2010

Calor.

Anochece con veintisiete grados a la sombra y el calor me reta a vivir estos días, que parecen permanentes noches de sábado. Esta vez sola en casa. Tarde de sábado este lunes caluroso. ¿Qué falta? ¿Acordes? Llevo todo el día canturreando la tabla del tres. ¿El carmín en los labios? Me acompaña desde las nueve de la mañana. Mentira, las trenzas peinadas. Mentira, tele basura, plan basura, risas basura, citas basura. Es verano, y tengo derecho a rememorar mis sábados noche. O no tengo derecho, pero el calor me obliga.
Calor, tirante que se cae. Calor que me sube la falda. Poesía calurosa, cuerpos calurosos. Poesía caliente, cuerpos calientes.

Un soplo de aire, una novedad: este sábado disfrazado rechazo prejuicios.
Vuelve la tabla del tres. Me pregunto cuándo tiempo tardará en delatarse el calor. Me fío más del aire que no existe que de cualquier persona.

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