Anoche dejé el coche mal aparcado y se lo ha llevado la
grúa. Otra vez.
Esta es la segunda vez que me pasa este mes. Es, exactamente, la segunda vez que apoyo mi cabeza sobre la mesa y digo: 'Basta'.
Una escena divertida, vista desde fuera: El coche debe de
estar ahora en una de esas áreas apartadas de la ciudad mientras yo me pregunto
cuántas veces más voy a cagarla en los próximos 28 días.
Ya había aprendido la lección la primera ocasión; no era
necesario que me perdiera otra vez para encontrarme.
Pero sé que volveré a caer, y por eso he creado
nuevos dioses que vivirán desde hoy y hasta el próximo día
en que vuelva a mandarme otra cagada como esta. Les pido por favor que retrasen la llegada de la agonía.
Las cosas pasadas están muertas.
Mi coche, en ese cementerio de metales, apesta.
Me pregunto cuánto tiempo más seré esclava de estos errores.
Aunque, siendo sincera, sé que este dolor no durará: existe sólo
mientras es dicho.
… Apuesto a que no llegaré a marzo sin tener que pagar otra
multa.
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