16 oct 2016

Hace catorce años un monstruo vino a verme

Hace catorce años un monstruo vino a verme. Tenía doce años y lo ha cambió todo.
¿Cómo es vivir una vida sin Él?
¿Cómo son unas navidades sin Él?
Un verano sin ese monstruo, una graduación o un cumpleaños.
Es como la maldita sombra en las fotos de El sexto sentido.
Viví doce años sin Él y apenas recuerdo nada de aquel periodo.
Ni siquiera es un monstruo de película. No viene nunca a mi ventana en forma física. Además de un cabrón, es un coñazo. Un fastidio siempre presente. En esta mesa, en aquel viaje, en este 2016. Es uno más de la familia. Quizás deberíamos haberle puesto nombre. ¡Bienvenido! A partir de ahora te llamaré Judas, te llamaré traidor. Ponte cómodo, me quedan fuerzas locas.

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