Me comporto como si fuera un libro de autoayuda.
Me comporto como si fuera un libro de autoayuda. Qué cínica soy, Dios mío. Me he vuelto una cínica mentirosa, embustera y descarada. Es cierto que soy la única personas que siempre ha estado conmigo, pero también es verdad que cuando me faltó el motivo que me provee de equilibrio me caí de bruces, y no tuve la valentía de volverme a levantar hasta varios días después. Y ahora vienes tú aquí, y me cuentas tu problema, y caigo en que eso ya lo he vivido yo. Y no tengo ni idea de qué soltarte. Y, sin embargo, no paro de dar consejos, como un maldito libro de autoayuda que jamás ayudó a nadie. Qué frívola.
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