9 ago 2010

Me comporto como si fuera un libro de autoayuda.

Me comporto como si fuera un libro de autoayuda. Qué cínica soy, Dios mío. Me he vuelto una cínica mentirosa, embustera y descarada. Es cierto que soy la única personas que siempre ha estado conmigo, pero también es verdad que cuando me faltó el motivo que me provee de equilibrio me caí de bruces, y no tuve la valentía de volverme a levantar hasta varios días después. Y ahora vienes tú aquí, y me cuentas tu problema, y caigo en que eso ya lo he vivido yo. Y no tengo ni idea de qué soltarte. Y, sin embargo, no paro de dar consejos, como un maldito libro de autoayuda que jamás ayudó a nadie. Qué frívola.

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